Actúa globalmente sobre el sistema cardiocirculatorio, y mediante la perfusión I.V. lenta se obtienen los siguientes efectos clínicos: aumento de la fuerza de contracción del miocardio, es decir, efecto inotrópico positivo. Aumento del volumen sistólico y del volumen minuto cardíaco. Incremento de la irrigación o flujo sanguíneo a nivel mesentérico, cardíaco y renal. Elevación de la tasa de filtración glomerular con aumento de la diuresis y natriuresis. Disminución moderada de la resistencia periférica. Ascenso sustancial de la presión sanguínea. Reducción de la resistencia vascular coronaria. Mantenimiento, sin modificación negativa, de la frecuencia cardíaca y la excitabilidad del miocardio. |