SALUD DE LA MUJER: G & O: Los niños se beneficiaron más de la cesárea y la UCI neonatal

La mortalidad infantil es más frecuente en los niños, también en países desarrollados. Esto explica, en parte, que la esperanza de vida del varón sea más corta que la de la mujer.

Son datos que se desprenden de un estudio realizado sobre 15 países industrializados que se publica hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Greg L. Drevenstedt, de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, es el autor principal de este trabajo en el que se ha analizado la Base de Datos de Mortalidad Humana que incluye registros procedentes de 15 países occidentales, entre ellos España, además de Holanda, Italia, Suiza, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Bélgica, así como Australia, Estados Unidos, Canadá y Japón.

Los registros estudiados se remontaban a 1751 y han llegado hasta 2004.

Si bien la mortalidad infantil ha descendido en los últimos siglos, la desventaja que sufren los niños pasó del 10 por ciento más de probabilidades de fallecer por ser varón en 1751 al 32 por ciento en 1970. Ése fue el pico máximo de diferencia entre sexos.

"Se produjo justo cuando todos los países registraron el mayor descenso en la mortalidad infantil global, gracias a las mejoras introducidas en la higiene, en la calidad del agua potable y en las condiciones de vida, que supusieron una reducción de las infecciones", explican los autores. Además, el siglo XX asiste a la generalización de las vacunaciones, la introducción de los antibióticos y al desarrollo de la medicina perinatal.

Sin embargo, a medida que factores como la falta de higiene y las enfermedades infecciosas dejan de ser protagonistas de la muerte en los neonatos, otras causas ocupan el lugar preeminente: las complicaciones en el parto y la prematuridad. Por ejemplo, en Estados Unidos los niños nacidos con menos de 1.500 gramos constituían el 1,1 por ciento de todos los nacimientos en 1950 y acaparaban el 37 por ciento de la mortalidad; en 2003, eran el 1,5 por ciento de los neonatos y suponían el 72 por ciento de las muertes neonatales.

El tamaño importa

Los chicos parten con desventaja ya en el útero, donde la producción de esteroides gonadales difiere mucho entre sexos; así, los varones son más propensos a nacer de forma prematura y a sufrir alteraciones respiratorias perinatales.

En concreto, tienen un 60 por ciento más probabilidad de nacer pretérmino y sufrir trastornos ligados a la prematuridad, como el síndrome de distrés respiratorio;

también tienen más riesgo de lesiones, e incluso de morir, en el nacimiento debido a que en general son de mayor tamaño, y en particular, su cabeza es más grande.

Por ello los avances en la supervivencia de los prematuros experimentados a partir de la década de 1970 beneficiaron principalmente a los varones. La disparidad entre sexos se estrechó específicamente gracias a la difusión de las cesáreas y a la extensión de las unidades de cuidados intensivos neonatales.

Desde 1970, el porcentaje de cesáreas ha pasado de una media del 5 por ciento a superar el 20 por ciento; precisamente las cesáreas son un 20 por ciento más frecuentes en los niños.

"Esta inversión de la tendencia histórica indica que si bien hombres y mujeres experimentan vidas muy similares, difieren en su vulnerabilidad biológica; sin embargo, el impacto de esa diferencia depende de las condiciones médicas y del entorno al nacer", concluyen los autores.

(PNAS 2008; 105(13): 5.016-21).



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Prof. Dr. Mario I. CámeraDirector Médico
Prof. Dr. Mario I. Cámera

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