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GLUCOSA-INFLAMACIÓN: Para que la glucosa dañe los vasos debe haber inflamación

La influencia de la glucosa en la pared arterial viene determinada por el nivel de inflamación que ésta padece, según un estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario de Getafe (Madrid) y

del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que se publica en el número de marzo de Journal of Hypertension.

"Uno de los motivos por los que decidimos llevar a cabo esta investigación es porque aún no se conocen bien los mecanismos que condicionan el daño vascular en las personas con diabetes", ha explicado Leocadio Rodríguez-Mañas, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe, codirector del estudio junto con Carlos Sánchez Ferrer, de la UAM.

¿Qué es lo que une la hiperglucemia con el posterior desarrollo de daño vascular?

"Hay dos mecanismos: por un lado, el papel de los productos relacionados con la glicación de las proteínas y de la glucosa y, por otro, los mecanismos de inflamación que están aumentados en los pacientes con diabetes".

Contradicciones
Hay una serie de resultados contradictorios respecto al papel directo de la glucosa como generadora de daño en las arterias de los pacientes. Según Rodríguez-Mañas.

"Nosotros postulamos la posibilidad de que la glucosa sólo sea capaz de hacer daño en el vaso cuando existe un medio proinflamatorio".

Para confirmar dicha hipótesis se incubó tejido humano (células musculares lisas de la pared de los vasos) en diferentes medios: con niveles normales de glucosa (5,5 mmol/litro), otro en un medio con una sustancia inflamatoria (interleucina -IL-1b), en un medio con glucosa alta (22 mmol/litro), en otro medio con glucosa alta e interleucina y, por último, con glucosa baja más interleucina.

Además, se estudió la expresión y la actividad de la óxido nítrico sintasa inducible (iNOS), de las cinasas ERK 1/2 y del factor nuclear kB en respuesta al aumento de las concentraciones de glucosa y de IL-1b.

De esta manera "hemos descubierto que cuando la glucosa está en concentraciones normales, haya o no interleucina, no tiene efecto sobre las células del músculo liso y la expresión de iNOS", ha explicado Rodríguez-Mañas.

Además, la interleucina 1, sea cual sea la cantidad de glucosa presente, induce ese daño en la célula muscular.

En conclusión, "a pesar de que la glucosa esté elevada, sólo cuando hay interleucina es capaz de hacer daño, mientras que en ausencia de ese medio proinflamatorio la glucosa, por muy alta que sea, no hace daño a la célula".

Los resultados del estudio traspasados al medio clínico son muy interesantes en dos tipos de pacientes: aquéllos que sufren diabetes de tipo 2, donde cerca del 90 por ciento padecen daño vascular; y en el proceso de envejecimiento, donde el grado de inflamación es también importante.

Nuevas líneas
De esta forma se consigue abrir una nueva línea de conocimiento en otro mecanismo de daño en la diabetes.

"Nuestros hallazgos plantean posibles dianas terapéuticas. Cuando uno es capaz de reconocer nuevas formas en que la enfermedad hace daño, sienta también las bases para desarrollar mecanismos que pudieran condicionar su desaparición".

En ausencia de inflamación, la glucosa es incapaz de causar daño. Por lo tanto, "si eliminamos la inflamación podríamos disminuir o minimizar el daño que la glucosa hace sobre el vaso", ha apuntado Rodríguez-Mañas.

La idea de que hay un proceso inflamatorio de bajo grado y que sin él la glucosa no produce daño vascular es tan interesante que la revista Journal of Hypertension le ha dedicado además un editorial.

(J Hypertens 2008; 26 (3): 478-485).

Inmunorreactividad a la óxido nítrico sintasa inducible (iNOS)
Mediante técnicas de inmunofluorescencia se realiza la inmunolocalización de la iNOS.

En la imagen superior izquierda se observa lo que sucede cuando hay 5,5 mmol/litro de glucosa: no se induce la expresión de iNOS. Lo mismo sucede cuando se eleva la glucosa a 22 mmol/litro.

En la imagen inferior izquierda, se aprecia que la interleucina 1b es capaz de aumentar la expresión y la actividad de iNOS.

Por último, se produce una inmunorreactividad mucho mayor si al medio inflamatorio se le añaden cifras elevadas de glucosa.



NOTICIA SELECCIONADA POR E-MEDICUM
Prof. Dr. Mario I. CámeraDirector Médico
Prof. Dr. Mario I. Cámera

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